martes, 12 de mayo de 2015

LA CHOPA: LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA...

         

     Este artículo sobre la PESCA DE LA CHOPA, es el tercero de la saga de reportajes relativos a especies dominantes según la estación del año,  y corresponde a una especie de fondo muy abundante en PRIMAVERA, en su época de freza. 

Imagen de dos hermosas chopas de más de 1,5 kg, pescadas en una jornada en la que pesqué ataviado del BLUSÓN, en homenaje a mi querida ASOCIACIÓN GASTRONÓMICA "LOS BLUSONES", de la que me siento orgulloso de ser miembro desde hace unos años con la que paso tan buenos raticos...

     Las chopas pueden pescarse prácticamente a lo largo de todo el año, en fondos a partir de los 30 m hasta los 70-80 m. En cualquier caso -como todas las especies-, tienen un momento en el que es mucho más fácil encontrar grandes ejemplares concentrados en bancos numerosos, que suele ser a principios de la primavera (desde mediados de marzo). Este período de freza suele durar -dependiendo de las temperaturas medias del agua hasta mediados de mayo-, pudiendo alargarse hasta principios de junio si la estación no es calurosa. 


Afortunada pesquera de chopas del "LUNA GADEL", una embarcación amiga del Club Marina Internacional. Aprovechando la plenitud del ciclo reproductor y la abundancia de chopas hicieron un particular "concurso" entre parejas, consiguiendo este espectacular rancho. Arriba: Gema, Estibaliz y Lorena muestran orgullosas las capturas. Abajo: Carlos, Juanma y David, patrón del LUNA GADEL. ¿Habrá  mayor placer que una pesquera como ésta en compañía de tu pareja y de buenos amigos?

     Dicho ésto como norma general, puedo afirmar que también he conseguido realizar buenas pesqueras de grandes chopas "macho" a finales del otoño y principios del invierno, localizándolas en algunos puntos de un cantil submarino, en los que -curiosamente- posteriormente no las he encontrado en la época que se presupone de freza, cuando deberían estar más concentradas y activas. Aunque sea una teoría muy personal y sin rigor científico, esta circunstancia puede que se deba a que posiblemente sean sus "cuarteles de invierno" donde hibernan en sus cómodas "madrigueras" y cogen fuerzas para el apareamiento de la estación venidera, en que salen a buscarse la vida a otros lugares donde socializar y aparearse, y en los que confluyan factores locales y de tipo estructural, donde les resulte más fácil el apareamiento y la puesta de huevos que en sus "residencias habituales". De alguna manera es un comportamiento similar al de los humanos cuando salen a "ligar", pasando el invierno de una forma más tranquila, y con la llegada de la primavera salen del "cascarón" en busca de lugares donde relacionarse con especímenes del "sexo opuesto" (o del mismo, en algunos casos). Las chopas hacen bueno el refrán "la primavera, la sangre altera..."

También es posible localizar grandes chopas, fuera de su temporada de freza, si conocemos los fondos donde ellas tienen su "residencia habitual"...
        Eso sí, las capturas de la época otoñal nunca han sido tan cuantiosas como las que hemos llegado a lograr cuando están en su cénit reproductor primaveral, en que los grandes ejemplares "macho", de una tonalidad azul irisado, se agrupan para reproducirse con las hembras -de un color gris plata-, y custodiar los huevos, en una especie de nidos a modo de cráter de entre 30 y 100 cm que ellos mismos son capaces de excavar en el lecho marino.


El tamaño medio de las chopas "macho" (color azul) suele ser grande en en época de freza.
     He de confesar que, desde unos pocos años atrás hasta ahora, la pesca de las grandes chopas se ha convertido en una de mis favoritas, ya sea por el tamaño de los ejemplares, por la técnica depurada que requiere, o porque es posible realizar pescatas realmente extraordinarias si logramos conocer los secretos de la misma. Además, es una pesca selectiva en la que, dados los hábitats en los que se dan cita, es posible realizar capturas de otras especies, que en muchas ocasiones son la guinda al pastel de una jornada inolvidable.

Junto a las chopas, es posible realizar capturas de cierta entidad. Arriba: pargo de 1 kg y Gallo Pedro de 2 kg, junto a varias chopas de más de 1 kg. Abajo: junto a chopas de tamaño medio y pequeño se consiguen algunos pargos y pageles.

     Respecto a su técnica, ya escribí un artículo en colaboración con A. Javaloy para la web pescatorrevieja.com (en Abril de 2013), con motivo de una de esas magníficas pescatas que tuvimos la suerte de realizar a bordo del AVIZOR en primavera, que a continuación reproduzco literalmente: 

OTRA DE CHOPAS A BORDO DEL AVIZOR:


En esta ocasión he querido ser yo mismo, por lo excepcional de la gran pesquera realizada (la enésima de chopas) quien escriba la crónica que habitualmente hace día a día en su web mi amigo y compañero de afición Andrés Javaloy, en la que tan orgulloso me siento de aparecer y colaborar en numerosas e inolvidables experiencias, de forma mas o menos regular y activa. Para los profanos en la materia, quizá pueda parecer que es relativamente fácil llegar de la mar con un buen puñado de pescado, dada la frecuencia con la que estamos realizando bonitas pesqueras que colgamos en la red.¡¡¡ Nada más lejos de la realidad!!!! Si aún es posible realizar esas capturas sobre enclaves bastante conocidos por muchos pescadores recreativos (y profesionales), es por lo selectiva que es esta modalidad, puesto que es necesario utilizar un material extremadamente sensible (por los toques sutiles= leve “blandeo” de la puntera), unido a la dificultad de conseguir poner el barco (o mejor dicho los aparejos) sobre la vertical de la cima de la roca donde se agrupan las chopas para frezar en esta época del año. 


SECUENCIA DE PESCA DE UNA GRAN CHOPA. Arriba nuestro compañero Manolo Ruiz sube con precaución, dadas la finura de su caña y aparejos una gran chopa. Abajo: acción de salabrado de una chopa macho de más de 1 kg.
Una de las cosas que hacen apasionante este deporte es que casi todos los días son diferentes, debiendo tenerse en cuenta diversas variables según circunstancias que unos días apenas influyen y otros son tremendamente decisivos, y que en muchos casos son dificiles de determinar o conjugar. En el caso de hoy, es probable que buena parte del éxito radique en el análisis previo de un factor fundamental: la corriente o “marea”. La noche antes (sospechando su influencia por el “chivatazo” de un amigo – José Ramón- que había salido en días previos y me comentaba un aumento progresivo de la misma), consulté unos mapas de la AEMET en los que se predicen (con cierto margen de error) las posibles corrientes marinas. Comprobé que, en efecto, era más que probable una moderada corriente del NE que podía complicar obtener resultados favorables. Pero mis expectativas pesimistas, fueron en parte compensadas por Andrés, que también había realizado una particular consulta basándose en unas tablas lunares (de las que yo me confesaba escéptico, hasta hoy) que indicaban para la fecha una actividad máxima del pescado en la franja de las primeras horas de la mañana, como así se ha demostrado.
Desde que descubrimos el mapa de corrientes de la AEMET -cuyo enlace puede apreciarse en la parte superior- podemos preveer las corrientes y discriminar waypoints donde pescar en una fecha determinada. No obstante, no siempre se cumple con precisión la predicción de este mapa. 
    En este precioso día primaveral (con temperaturas aún un tanto frías para las fechas) nos dispusimos Manolo Ruiz, Andrés y yo a partir rumbo al pesquero que tantos frutos lleva dando desde hace ya más de un mes. ¡¡¡Parece increíble que todavía queden chopas ahí!!! Salimos a las 7:15, teniendo prevista una jornada corta (hasta las 12:30) puesto que teníamos compromisos familiares a mediodía. Una vez arrivado al waypoint fondeamos el barco teniendo en cuenta que quedara sobre la vertical de la piedra, pero ligeramente desplazado hacia el lado de donde venía la corriente, de forma que los aparejos cayesen sobre la misma por efecto de la corriente. Esto que parece tan sencillo decir resulta a veces casi imposible de materializar si ésta es demasiado intensa, pero afortunadamente hoy al primer intento conseguimos realizar la operación con precisión milimétrica, evitando así las “pejigueras” de tener que levantar el ancla a mas de cuarenta metros, con la consiguiente “espantada” que produce al pescado. Además, parte del éxito radica en las “manitas” de Manolo al regular la caída del “hierro”, demorando la misma lo necesario para que la brisa nos derivara lo suficiente para alcanzar el punto deseado, al que cariñosamente llamamos “punto G”, por razones obvias. “Solamente” es cuestión de tirar el ancla en el momento y lugar oportuno, calculando la deriva causada por efecto de viento y corriente, y hacer por que el hierro enganche en el fondo en el momento preciso para dejar el barco sobre el lugar calculado previamente. 

      Prácticamente fue la unica especie de peces que pescamos. Los trazos en la sonda corresponden a segmentos de medio metro a patir del fondo. Como se puede apreciar, el pescado estaba entre el piso y dos a 3 metros por encima de él. Como otras veces, pudimos comprobar que los cebos mas atacados ( siempre de langostino congelado) eran los situados en los anzuelos mas distantes del plomo, estando éste, como es logico, situado en el suelo marino.
Sobre las 8:00, y una vez fondeados sobre el cantil comprobamos en la sonda que el fondeo es inmejorable puesto que se observa una gran mancha de pescado pegado al piso, un poco por la ladera de levante de la cordillera. Empezamos a pescar, no sin cierta desazón, al ver que tenemos que hacerlo los tres por la banda de estribor al quedar el barco emproado al SE e ir los aparejos en dirección al SW. Ver esquema de fondeo:



       A pesar de ese pequeño “handicap”, comprobamos enseguida los optimistas vaticinios de Andrés, puesto que dan la cara de inmediato las chopas de tamaño mediano y alguna gorda. A eso de las 9:00 ya llevamos un buen puñado de todos los tamaños, pero a partir de ahí, prácticamente desaparecen las pequeñas, obteniendo en casi todos los lances “berracos” de 800 gr en adelante (hata 1,8 kg ), demostrándose la teoría de que cuando hay pescado gordo abajo, el pequeño se asusta y come menos. 
       A eso de las 10:30, cuando estamos en plena actividad llega un barco de unos amigos del RCNT que se fondean a unos 20 m de nosotros, pero no consiguen realizar ninguna captura digna de mención, puesto que a pesar de conseguir fondear el barco más o menos sobre la vertical de la piedra, sus aparejos caen fuera de la misma por efecto de la corriente, quedando demostrada la gran precisión que exige esta modalidad. Ellos intentan lanzar sus chambeles en dirección a nuestro barco, pero es inútil, puesto que el pescado está muy “anguado” en un punto concreto al que solo nosotros tenemos acceso, a consecuencia de que el AVIZOR se ha mantenido toda la mañana sin apenas bornear y el pescado está concentrado y no está por la labor de moverse de ahí. En algunos lances conseguimos estar los tres “en combate” de forma simultanea, debiendo coordinarnos para la acción del salabrado, con la “sana” envidia y comentarios jocosos de nuestros vecinos, un tanto impotentes de vernos levantar pescado sin poder acceder a parte del “botín”. 
Arriba, Manolo y el patrón Jose Manuel con sendas chopas de mas del kilo ( en realidad, la mayor parte de las que logramos estaban por encima de ese peso) . Esa fue la única foto que logré tomar al patrón, ya que cuando está en pleno "fervor" de pesca, no quiere saber nada de esperar para hacer una buena toma fotográfica. Abajo: al poco de estar fondeados clavé esta chopa de 1´860 Kgr que me divirtió extraordinarimente. 
       A las 12:30, como estaba previamente pactado, y con el alivio de que el pescado había empezado a dejar de comer, izamos el ancla y ponemos rumbo a puerto. Por el camino, y mientras degustamos unos trozos de queso, comentamos la “jugada”, regocijándonos y “dándonos jabón” los unos a los otros, puesto que curiosamente hoy ha sido uno de esos días en que todos hemos pescado por igual (sin que alguno tuviera el día “cenizo”), sabedores de que llevamos una pesquera de las que ya pocas se ven, con piezas de un tamaño medio muy respetable, y de que hemos vencido a un factor determinante- la corriente- que en otras ocasiones nos ha obligado a desistir de una modalidad tan delicada, tanto por la precisión en el fondeo, como por lo que puede llegar a condicionar sentir la picada del pescado, ya que éstos se muestran reacios al notar la tensión de la líneas si aquella es excesiva, y comer de forma mezquina o directamente rechazar el cebo. Por suerte, hoy el pescado quería comer y la corriente no era tan intensa como para “aguarnos la fiesta”. Además, todo nos ha “cuadrado” excepcionalmente: un único y preciso fondeo, apenas hemos perdido ninguna pieza considerable, y no nos hemos dejado (y esto es lo más extraño) ningún chambel en los roquedales submarinos, ya que probablemente la dirección de la corriente no nos hacía “restregar” los chambeles en la dirección más abrupta de la ladera, como ocurre en otras ocasiones con la consiguiente pérdida de muchos preciados aparejos (que tanto tiempo y esfuerzo nos lleva preparar). 

      Como ya he explicado, el análisis previo de una jornada estudiada y preparada a conciencia puede llevarnos al éxito si conseguimos minimizar los posibles inconvenientes, si bien es necesario –como en esta ocasión- que acompañe un poco la fortuna puesto que hay variables casi aleatorias (p. ej: cuál es el lado de la piedra por donde está activo el pescado) que son muy difíciles de predecir por mucha experiencia que se tenga. Tal vez sea esta incertidumbre lo que nos hace a los pescadores deportivos seguir tan “enganchados” a la mar, a pesar de las “porras” que hacemos con cierta frecuencia.

Imágenes ya en el puerto de la magnífica pesquera conseguida: ¡¡las chopas de la parte inferior sobrepasan todas el kilo y medio de peso!!
    En este artículo revelábamos algunas "claves del éxito", pero nos guardábamos en la manga algún "secretillo", que en este artículo -y haciendo honor al nombre del blog- voy a contaros. 
Los aparejos "largos", cuestión fundamental:
       Se trata de uno de los trucos que considero fundamental para la pesca de las grandes chopas. Aunque parezca una tontería, la longitud del volantín y el grosor del terminal influye decisivamente para obtener buenos resultados en la pesca de este fascinante espárido que se agrupa para frezar al principio de la primavera.
    A este respecto, puedo dar fe de que un volantín excesivamente corto y con sus anzuelos demasiado juntos reduce notablemente las posibilidades de picada, puesto que, a diferencia de otros espáridos muy vinculados al fondo (pagel, mabre, dorada...), la chopa es un pez que puede despegarse unos pocos metros del fondo para comer, puesto que al no estar dotada de molares no tiene la tendencia a marisquear por el fondo que tienen otros primos de la familia Sparidae.
     Así pues, el pie que utilizamos para pescar la chopa es similar al empleado genéricamente para la pesca a fondo con volantín, con algunas particularidades:
1- Se aumentan las distancias entre los anzuelos, haciendo un pie bastante más largo, con el objeto de cubrir una columna de agua mayor, dada la tendencia de la chopa a comer ligeramente "despegada" del fondo. Si éste es demasiado abrupto, con las consiguientes posibilidades de enroque, se llega incluso a suprimir el anzuelo de abajo. Para ésto es conveniente realizar camadas para 4 terminales, dejando el de abajo sin poner para evitar enganches. Al fin y al cabo, hemos constatado que el mayor porcentaje de piezas se obtiene con el/los anzuelo/s situado/s en la parte superior.

2- Es muy importante la finura de la línea. Salvo raras excepciones en que comen "a morir", hemos podido comprobar cómo las chopas se negaban a picar en un terminal de 0,40 mm, mientras no hacían ascos al de 0,33 mm. Esto supone cierto riesgo de roturas si clavamos dos (o incluso 3) grandes ejemplares simultaneamente, pero en cualquier caso multiplica las posibilidades de éxito y minimiza la picada tan desconfiada y sutil de la chopa. Como es sabido, ellas tienen tendencia a tantear el cebo "morreándolo" inicialmente, y si éste es de su agrado lo ataca con confianza posteriormente. Pero si en esa primera aproximación detecta el nylon, es posible que no vuelva a comer o lo haga con demasiado recelo. Y aunque pueden llegar a ser ejemplares relativamente grandes (hasta 2,5 kg), aconsejo pescar con anzuelo de tamaño máximo nº 2, dado el tamaño pequeño de su boca en comparación con otras especies que alcanzan esas dimensiones.


Boca de la chopa, en la que se observan sus finísimos dientes. Su forma
puntiaguda le permite succionar el cebo en algunos casos, lo que explica
sus sutiles picadas.

3- En esas ocasiones en que comen a morir y tenemos ejemplares realmente grandes debajo, se hace conveniente sobredimensionar el aparejo. Prueba de ello es la pesquera que tuve la suerte de vivir este año, en que tras unos comienzos sacando ejemplares de tamaño que rondaba el kilo, empezar a comer grandes ejemplares que -o por su tamaño o por clavar dos piezas de forma simultanea- me rompían con gran facilidad los chambeles del 0,33 y 0,37, teniendo que pescar con línea del 0,40 y 0,45, para evitar la ruptura por el punto débil que supone el nudo que hace de tope en las perlas giratorias. 


Video grabado a bordo del AVIZOR a lo largo de varias jornadas, 
pescando chopas de buen tamaño...

4- Además de lo expuesto en el punto anterior, hay que tener en cuenta que la chopa posee unos finísimos dientes que desgastan el sedal de la gameta, por lo que es fácil que nos lo corten si se embuchan, o por desgaste cuando ya hemos sacado varios ejemplares con el mismo anzuelo. Por ello, se hace necesario llevar un buen número de gametas con anzuelos atados, para ir sustituyendo los que vamos perdiendo durante la acción de pesca. En la pesquera que relato en el punto anterior llegué a sustituir ¡¡¡hasta 15 anzuelos!!!, por unos motivos u otros (rotura, desgaste, despunte, pérdida de la muerte, etc).

Los punteros:
     Otra clave a la que no hacíamos referencia en el artículo son las punteras de las cañas de última generación. Si bien éstas -mucho más sensibles y flexibles- son convenientes para cualquier especie que pretendamos pescar, éstas se hacen absolutamente indispensables para la pesca de la chopa. La razón fundamental es que el primer y sutil "tanteo" de la chopa al cebo, sería prácticamente imperceptible con los punteros "antiguos". Dotando el equipo con éstos mucho más  sensibles nos ponemos "en guardia" cuando la presa da su primer aviso, para -una vez la dejamos engullir- clavarla sin contemplaciones. Esta circunstancia nos ha llevado a acuñar el término "blandear la puntera", por el suave y blando desplazamiento que sufre la puntera en la picada inicial de la chopa, que nos pone a los pescadores en tensión para proceder al clavado posterior de la pieza.



El cebo:
     Tampoco hablábamos del cebo en aquel artículo. En realidad, la chopa no desprecia casi ninguno (sardina, alacha, calamar, lombriz, ermitaño, gamba viva, etc), pero hemos contrastado sobradamente que lo que realmente la enloquece es el LANGOSTINO CRUDO. Y tiene una especial debilidad por la parte de la cabeza, donde se concentran los jugos y el ácido úrico (algunas personas tienen los mismos gustos que las chopas, yo incluído). Así pues, cuando intentemos pescar chopas, nada de desperdiciar las cabezas, pues quitando la parte de la punta y los ojos - mucho más dura-, ésta supone un manjar muy tentador para ellas. Si se da la circunstancia de que no haya morralla también suele resultar infalible pelar el cuerpo del langostino, lo que supone un bocado blandito que -cuando están en pleno festín alimenticio- atacan saltándose el paso del "tanteo" previo. Y si hay presencia masiva de morralla en el punto de pesca, será conveniente poner carnadas grandes y sin pelar, que ya ellas se encargarán de succionar hábilmente, encontrándonos con muchos lances en los que subiremos los anzuelos únicamente con las cáscaras de los langostinos.


Encarnando el langostino en la puesta de sol.
        Algunos profanos en la materia pensareis que estamos locos dando de comer sabrosos langostinos a los peces. Pero creedme, es uno de los cebos más económicos con los que contamos los pescadores, si lo comparamos con otros de difícil o costosa adquisición como los ermitaños, gamba viva, bramantos, lombrices,etc . La carestía de éstos hace a veces complicado conseguirlos, siquiera por encargo. 

Los fondos:

      Le gustan los fondos mixtos, con preferencia por los lechos de limo, arena y rocas, así como los escalones submarinos y los bajíos sembrados de posidonia, siempre en profundidades superiores a 30 m en ejemplares adultos.

        Pero en su período de freza tiene querencia por fondos ROCOSOS CON LECHOS DE ARENA ALREDEDOR, donde poder realizar la puesta y custodia de los huevos. Así pues, el macho excava un nido en la arena con la ayuda de su cola, de hasta un metro de anchura. Los huevos están rodeados de una sustancia viscosa, y la eclosión tiene lugar 9 días después de la puesta, período durante el cual son vigilados por los grandes ejemplares macho.

Imágenes de los fondos en que habita la chopa en su ciclo reproductor. Especialmente tiene tendencia a fondos rocosos con arenas alrededor.
Imágenes de chopas en la sonda. La imagen de la izquierda corresponde a chopas descansando en el fondo (correspondería a a la imagen superior -arriba a la izquierda-). A la derecha se observa el mismo punto de pesca, en que las chopas se muestran activas alimentándose despegadas del fondo (correspondería a a la imagen superior -abajo-).

    

       Al llegar al waypoint de pesca es habitual detectar las chopas  -si las hay en abundancia- como una densa imagen pegada al fondo. Una vez fondeados sobre el punto, y cuando estas se anguan en el mismo, es habitual que esa imagen pierda densidad, en favor de una mayor altura en la columna de agua mientras se están alimentando con nuestros cebos. Este fenómeno quizá pueda explicarse de la siguiente forma (a modo de hipótesis muy personal):


         La zona pegada al fondo, probablemente queda como lecho donde se depositan los huevos, custodiados siempre por algún ejemplar. Por ello, dada la densidad y el "tráfico" existente pegado al fondo, las chopas tienden a despegarse de éste para poder comer con mayor facilidad y así "desconectar" de sus tareas "paternales". A diferencia de lo que ocurre con la pesca de otros espáridos (doradas, pagel, mabre, etc), si estás pescando chopas y observas una mayor querencia por el anzuelo superior, es un síntoma muy bueno, puesto que con casi toda seguridad serán ellas. En ocasiones, no es difícil observar cómo devoran con rapidez los anzuelos superiores, dejando intacto el anzuelo rastrero, tanto más cuanto más largo sea el volantín con el que pescamos, como ya se ha expuesto.


     Como ha quedado dicho, la pesca de las chopas supone un gran reto para el pescador, y una modalidad que puede darnos grandes alegrías si conocemos sus claves y lugares querenciosos. Y si estos momentos se comparten junto a nuestros amigos y compañeros  o con otros tripulantes menos habituales (que movidos por la curiosidad de las batallas que les contamos deciden acompañarnos), se convierte en una diversión felizmente compartida. 


La pesca de las grandes chopas requiere gran técnica y experiencia, pero cuando éstas abundan, incluso los pescadores no tan expertos son capaces de sacar buenos ejemplares. En estas imágenes, familiares y amigos disfrutaron de lo lindo con las grandes chopas y alguna pieza digna de mención, como la CORVA de 1,5 kg que muestra orgulloso Ignacio en la foto de arriba.


      La pesca de las grandes chopas, es una modalidad que descubrimos no hace mucho tiempo (hasta entonces su pesca se limitaba a capturas accidentales junto a otras especies). Es una modalidad primaveral, que podemos combinar con salidas a otras modalidades desde embarcación, como el curricán de superficie, el brumeo en busca de grandes túnidos (bacoretas y atunes) o el curricán de fondo y/o jigging/spinning en busca de palometones y dentones.


Imágenes de una jornada inolvidable en el AVIZOR, junto a IGNACIO J., familiar cercano que disfrutó de lo lindo con las enormes chopas como la que muestra en la imagen de 1,850 kg. Para redondear la jornada, tuvimos la suerte de capturar este precioso DENTÓN de 5 kg a jigging, con una cabeza plomada BLACK MINNOW de 16 cm, que puso la guinda al pastel.

      Y desde luego, y supongo que a causa de los excelentes resultados que venimos obteniendo los últimos años, es una de las especies que más nos gusta capturar y mejor se nos da a la tripulación del AVIZOR...


Buena pesquera en el AVIZOR, junto a mi primo DOMINIQUE G.
 La primera de esta temporada lograda a mitad de marzo.
Fue conseguida pescando por la tarde en apenas 3 h, despues de 
pasar una aciaga mañana de excesiva calma, en la que el pescado estaba inactivo.
                                                

GASTRONOMÍA:
          La chopa es un espárido, como la dorada, el dentón o el pargo. Estoy de acuerdo con muchos colegas de afición en que su sabor no tiene la finura y calidad de éstos, pero no lo estoy con aquellos que menosprecian su valor culinario. A mi me parece un pescado con bastante sabor y una textura bastante consistente -eso sí, algo seca-, que si se sabe cocinar puede deleitar a cualquier "gourmet", por exigente que sea.

          Además, si conseguimos una pesquera abundante en su época de freza, podemos extraer de sus entrañas las deliciosas huevas (de las hembras -plateadas-) y letones (machos -azules-). Se da la circunstancia particular de que el tamaño de las huevas de las hembras -hablando incluso en términos absolutos- suele ser mucho mayor en comparación con los letones de los machos. Es fácil comprobar que algunas hembras que apenas sobrepasan los 300 gramos llevan la zona ventral "a punto de reventar", con huevas de tamaño considerable en proporción a su tamaño. Por contra, los letones de los enormes machos -que sobrepasan con facilidad 1,5 kg-, no suelen tener un tamaño proporcional al del pez.


A la izquierda: chopa HEMBRA de color gris-plata, junto a sus HUEVAS.
A la Derecha: chopa MACHO, de color azulado, junto a sus LETONES

       Así pues, la chopa podemos cocinarla de muchas formas, siempre y cuando le aportemos elementos grasos a su textura seca, que mejorarán enormemente su tacto y sabor.
Receta de chopa (una vez pelada): se reboza en huevo con unos ajos y harina. Posteriormente se fríe. Es una forma de cocinarla para que hasta los niños o 
personas no muy amantes del pescado se lo coman sin rechistar 
y disfruten en la mesa.


                  Para conseguir esos lomos, que serán mucho más fáciles de comer (en especial para los niños), un compañero me ha remitido estas fotos en las que se observa cómo proceder para quitar la piel de la chopa, evitando así la farragosa tarea de descamarlas, consiguiendo unos lomos totalmente limpios.

Para pelar la chopa procederemos de la siguiente forma:
1- Cortar la cabeza y dar un corte oblicuo en la zona ventral
2- Eliminar la espina dorsal y dar un corte longitudinal a ambos lados de
          la misma, con objeto de desvincular la piel de ambos dorsos del pescado.
3- Desde la parte cercana a la cabeza, con un cuchillo grande y
     rígido, ir enrollando en el cuchillo la piel hasta llegar a la cola.
4- Proceder de igual forma por el lado contrario,
        una vez cortado éste en la zona final de la cola.


DESCRIPCIÓN DE LA CHOPA:

La chopa (Spondyliosoma cantharus) es un pez de la familia de los espáridos, común en la costa este del océano Atlántico y en el mar Mediterráneo.

Los adultos pueden alcanzar 50 cm de longitud, con un peso máximo de 2 kg.

Tiene el cuerpo muy comprimido lateralmente. De color gris azulado en el lomo y gris pardo en el lateral, con una docena de listas longitudinales frecuentemente interrumpidas, amarillentas en los jóvenes y color pardo en los adultos grandes, pero que al morir se vuelven en todos los ejemplares pardo oscuro.

La aleta caudal se observa con una orla negra. La aleta dorsal presenta 11 espinas duras. La mandíbula tiene todos los dientes de igual tamaño, relativamente pequeños, agudos y curvados.
  
Clasificación científica
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Actinopterygii
Orden:Perciformes
Familia:Sparidae
Género:Spondyliosoma
Especie:S. cantharus
L., 1758
     
HÁBITATS:


Se distribuye por el Atlántico este, desde el Escandinavia hasta Namibia,2 así como por casi todo el Mediterráneo.

Los ejemplares jóvenes viven en grupos numerosos sobre fondos rocosos cerca de la orilla, aunque también se les puede encontrar en fondos de arena o de algas, mientras que los adultos viven en aguas más profundas, a cerca de 300 m de profundidad. Su alimentación es omnívora, siendo las algas una parte importante de su alimentación, complementada pequeños invertebrados, sobre todo crustáceos.

Son hermafroditas protoginos, que los primeros años son hembras y posteriormente se vuelven machos. En la época de reproducción el macho excava en la arena con su cola un nido redondeado de unos 30 a 100 cm de ancho, donde fecunda las huevas que pone la hembra y quedan envueltas en una masa gelatinosa. Después, es el macho quien los vigila hasta que eclosionan a los 9 días.

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